¿Y si vendo el auto? Las apps de autos compartidos compiten en Buenos Aires


«¿Y si vendemos mi auto?». Lanzo la propuesta, mesa de por medio, mientras mi marido apura lo último del café y me mira, tratando de descifrarme. Últimamente, estacionar en la cuadra de mi casa se volvió un infierno. Vivimos al lado de un club, en frente a un colegio. Si vuelvo a casa cerca de las 19, se que voy a dar vueltas por 20 minutos y que voy a terminar estacionando a un par de cuadras. Recién unas horas después voy a poder traer el auto más cerca de casa. El auto, y la imposibilidad de estacionar se volvió una fuente de estrés. Tanto, que a menos que el periplo de salir de casa implique buscar a mis hijas, subirlas y llevarlas a sus variadas actividades, directamente evito sacar el auto. Si estoy sola, prefiero el colectivo o la bicicleta, incluso si tengo que ir de Villa del Parque a Vicente López. Y viceversa. Hace dos meses, cuando estuve en Moscú vi un auto mágico y pensé que podía ser la solución a mi problema: un auto que desaparece literalmente cuando lo estacionas.

El sistema se llama carsharing, que significa compartir auto y es la solución que encontraron más de 600 ciudades en todo el mundo a la proliferación de autos en desuso. Propone justamente eso: que los usuarios no tengan un auto sino que usen uno cuando lo necesitan. Y cuando no, lo dejen ahí, estacionado, para que otro usuario se lo lleve.

Esos autos que ya existen en Buenos Aires. Desde febrero, empezó a funcionar en el país y ya hay al menos cinco empresas que ofrecen el servicio, que no es barato para usarlo por día pero que, a la larga, termina saliendo menos que mantener un auto, pagar seguro, patente, cochera, mecánico, cambiarlo cada dos años y casi no usarlo. Los argumentos de las empresas que ofrecen carsharing en Buenos Aires tienen mucha lógica: «El auto que te gusta, solo cuando lo necesitás, por mucho menos de lo que te cuesta mantener un auto todos los meses», proclama una de las plataforma. «Olvidate del combustible, los seguros y todo el papeleo para alquilar un auto», propone otra empresa. «Un auto compartido reemplaza a 14 particulares. Además todos nuestros autos compensan su huella de carbono», asegura la aplicación.

Uno de los sitios ofrece una calculadora para conocer cuánto gastas en mantener un auto y cuanto te saldría alquilarlo: tener un Volskwagen Up que se usa apenas cinco días al mes representa un gasto mensual de 8600 pesos. En cambio, alquilarlo para esa misma cantidad de días, incluyendo en ambos casos el gasto de combustible, saldría 4600 pesos. Es decir, que sale 4000 pesos menos usar un auto que tenerlo.

Para esta cuenta se calcula, el costo de alquiler, mantenimiento, seguro, depreciación, patente, estacionamiento, combustible y rentabilidad perdida para uno y otro caso. Quien tiene un auto, si bien se ahorra el alquiler (unos 4500 pesos), tiene un gasto mensual de mantenimiento de unos 5600 pesos, en rubros en los que quien alquila no gasta un solo peso. Los dos gastarían 3000 pesos en combustible, pero quien alquila tendrá una rentabilidad de unos 2900 pesos si pone el dinero que vale el auto en un plazo fijo. (Tomando como referencia un valor de mercado de 450.000 pesos para un Up). En cambio, el propietario perderá rentabilidad porque su auto se desvalorizará y además de tener inmovilizado ese capital.

La contra es que la mayoría de los autos compartidos, como todavía no son tantos, no me quedan cerca. Tomarse un colectivo o una bici para ir a buscarlo, no ahorra tiempo sino todo lo contrario.

El Air Bnb de los autos compartidos
Hace unos días conocí a Yuli López Bernal, 36 años, enfermera. Hace un tiempo se dio cuenta que casi no usaba su auto: un Sandero que había comprado cero kilómetro hace dos años. El sanatorio donde trabaja queda a pocas cuadras de su casa, así que lo usa solo los fines de semana y no siempre. Mientras, paga patente, seguro y cochera, porque vive en Caballito. Pensó en venderlo, pero después decidió algo mejor: alquilarlo mientras no lo usa. Se registró en Cocoche, una plataforma de que permite a los propietarios particulares alquilar a otros sus vehículos. La llaman el Air Bnb del carsharing. Desde entonces, todas las semanas recibe pedidos y el auto se mantiene solo.

Cocoche empezó a operar hace más de un año. Sus dueños son Raphael De Lasa, un francés, y el argentino Luciano Bernal. Permite alquilar autos por día, que salen hasta un 50% menos que una agencia tradicional. El promedio es de 1200 pesos. De los cuales, el 70% son para el propietario y el 30% para la aplicación. Los usuarios se registran en la web y deben acreditar documento y licencia de conducir al día. Al contratar, se genera un seguro particular que cubre posibles daños. El auto se retira y devuelve dónde acuerdan las partes, siempre con el tanque lleno. Hay muchos autos en el interior del país, que pertenecen a propietarios de emprendimientos turísticos. «Cuando uno vive en una ciudad bien conectada, y va a trabajar en transporte público, paga por mantener un coche que queda el 90% del tiempo parado. La propuesta es cambiar esa ecuación», dice De Lasa.

El Netflix del carsharing
Voy en Auto es una plataforma que empezó a operar hace un mes en el país y permite alquilar autos por suscripción. Apunta justamente a las personas que tienen un auto y lo usan muy poco. Les proponen que lo vendan, que coloquen el dinero en un plazo fijo o en la inversión que quieran, y que usen la rentabilidad para alquilar un auto sólo los días que lo necesitan, sin tener que preocuparse por mantenerlo, pagar cochera o mecánico, patente o seguro. La ventaja es que uno tendrá siempre un auto cero kilómetro.

Decidí probar el sistema. Registré mis datos, contraté desde la aplicación, y reservé un Up, que cuesta 990 pesos por día. Dos horas más tarde, un representante de la firma me trajo el auto a mi casa, con el tanque lleno. Firmamos un contrato, una franquicia de 3000 pesos por daños. El auto estaba impecable. Lo usé para hacer toda la rutina que hago cuando uso el auto. Fui a trabajar, temprano, volví y busqué a mis hijas y las llevé a gimnasia artística, guitarra e inglés. Volví a última hora, justo antes de que vinieran a retirar el auto por mi casa.

La ventaja del sistema es que, si alguien sabe con anticipación qué días necesita el auto, por ejemplo como yo los martes y jueves, puede contratarlo mediante una suscripción de diez días al mes. O cinco. O lo que necesite. Y, hasta optar por un sistema flexible para cambiar los días de alquiler en la marcha. Ideal para quienes necesitan un auto pero lo usan poco.

El Cabify del carsharing
Este es el sistema que utilizan la mayoría de las empresas de carsharing, como Awto, Toyota MS y Keego. El sistema es similar al de las bicicletas y funciona desde una aplicación del celular, que usando la localización del teléfono nos informa cuál es el auto más cercano. A diferencia de las otras plataformas, aquí se puede alquilar por minutos, horas o días. En promedio cuesta unos 7 pesos el minuto, unos 550 pesos la hora y unos 2200 pesos el día, ya que a partir de la quinta hora se factura el día completo. «Podés estar muy conforme con un auto chico para uso diario, pero el fin de semana podrías necesitar una camioneta, o puede que quieras ir con tus amigos a jugar al fútbol, y entonces darías todo por tener una con 8 asientos. Nuestro objetivo es adaptarnos a tu estilo de vida», explica la propuesta de Toyota.

En algunas aplicaciones el minuto cuando el auto esta estacionado -sin que se haya finalizado el viaje- cuesta la mitad. La ventaja es que estos sistemas ofrecen espacios exclusivos para estacionar, en garajes privados, edificios, shoppings, y hasta en aeropuertos. Se puede usar perfectamente para ir al aeropuerto y finalizar el auto y dejarlo ahí, sin tener que pagar estacionamiento.

En otros países, además, existen en la calle lugares de estacionamiento exclusivo, de manera que no hace falta buscar un lugar para dejar el auto en una zona muy concurrida, sino que se puede reservar anticipadamente y no tener que dar vueltas para encontrar estacionar.

Para probar esta opción, me registré en la plataforma Awto, una empresa argentina que tiene autos Nissan, automáticos y manuales y se define como la primera empresa de carsharing sustentable, porque como sus vehículos todavía no son eléctricos, compensa la huella de carbono. Funciona desde marzo en la ciudad y en el Gran Buenos Aires. Tienen unos 30 autos y 30 estacionamientos. Más de 3200 usuarios registrados y un promedio de 700 viajes por mes. ¿Quiénes eligen el sistema? «Sobre todo, quienes hacen un uso recreativo. Por ejemplo, quienes no tienen auto pero los fines de semana quieren viajar o ir a una quinta», explica Mariano Segarra, socio y fundador de Awto.

¿Por qué elegí esta plataforma? Porque en el edificio donde trabajo hay una cochera exclusiva. Así que lo utilicé para ir a trabajar y encontrar estacionamiento rápido. Lo retiré de una cochera en Villa Crespo. Cuando llegué al auto, un Nissan March, recibí un código en mi celular y desde allí desbloquee las puertas. La llave estaba adentro. También había pool de tarjetas de estacionamiento reservado en shoppings, aeropuertos y estacionamientos privados: el sueño de cualquier automovilista. Tuve el placer de ir a cargar nafta a la estación más cercana que marcaba la aplicación y no tener que pagar un solo peso: una etiqueta en el parabrisa habilita a cargar gratis y que pague la aplicación. Lo usé durante unos 90 minutos y finalicé el viaje en la cochera del edificio donde trabajo: cerré el viaje desde la aplicación y recibí automáticamente un mensaje con cuánto había gastado.

Volvamos a pensarlo en un futuro cercano
Mi conclusión: la propuesta de vender mi auto y reemplazarlo por un auto compartido es tentadora. Aunque, todavía, en mi opinión, falta que el sistema de carsharing se masifique para que actúe como una opción real para el uso que quisiera darle. Cuando reviso las aplicaciones, encuentro que la mayoría de los autos que podría alquilar por minuto, hora o día, para trasladarme de un lugar a otro de la ciudad, se encuentran casi todos en Palermo, Belgrano, Núñez y la zona norte del conurbano. Tal vez en un tiempo, cuando existan más usuarios, vuelva a evaluar deshacerme de mi auto. Que por ahora, es el camino más corto para resolver mis necesidades los días que lo requiero. Y como mi marido es un handyman, y se tutea con la mécánica, el mantenimiento no es tan costoso.

Fuente: www.lanacion.com.ar

Comentarios

Tu email nunca será divulgado.
Campos obligatorios están marcados con *