Vehículos eléctricos y movilidad sustentable, herramientas esenciales para salvar al planeta


La industria automotriz entendió el cambio de paradigma que reclama la Tierra y asumió su papel de promotor de automóviles de motorización ecológica. En el Día Mundial del Medio Ambiente, cuáles son las principales diferencias entre un auto eléctrico y uno alimentado por combustible.

La industria automotriz interpretó que transcurren épocas de cambio: que la sociedad empieza a demandar conductas responsables con el ambiente, comportamientos sustentables. La energía que consumen los automóviles, su método de propulsión, y la fuente de alimento de sus tradicionales motores confrontan con la instalación imparable de un nuevo paradigma cultural. La emisión de gases aleja al futuro sostenible. Por eso, en el Día Mundial del Medio Ambiente, la industria de los autos toma protagonismo.

La tecnología ha promovido un cambio de motorización: los vehículos eléctricos, híbridos, con celdas de hidrógeno inundan las exposiciones de autos. Los fabricantes asimilaron la idea y actuaron en consecuencia. Hasta las compañías más históricas –Ferrari por ejemplo– han ampliado su gama con modelos eco-friendly. Las sociedades modernas caminan hacia el desarrollo sustentable de las industria: la automotriz, por culpa, oportunismo o convicción, no es la excepción.

Así como las casas automotrices interpretaron la necesidad de cambiar la filosofía, las autoridades asumieron su voluntad para que los autos reemplacen su fuente de energías por alternativas renovables. Argentina celebró hace pocos días una audaz medida del Gobierno Nacional: la eliminación de impuestos para los autos eléctricos, híbridos y a hidrógeno. Alineados con el resto del mundo, el arancel de importación para este tipo de vehículos bajará del actual 35% a 5%, 2% o 0% en casos particulares. La incentivación de los gobiernos era un reclamo de las automotrices, que cada vez perciben de manera más nítida el futuro de la industria bajo el sol de la movilidad y la propulsión alternativa.

En esa coyuntura histórica de escenario fértil para la invasión de autos ecológicos, la Federación Internacional del Automóvil para Latinoamérica diseñó una comparativa entre los vehículos de combustión interna y los de energía sustentable. “Se debe destacar que entre los principales beneficios de los vehículos eléctricos, se encuentra el hecho de que son amigables con el medio ambiente ya que no producen emisiones tóxicas, reducen la dependencia de recursos naturales no renovables, como el petróleo, hacen un uso más eficiente de la energía, dado que convierten entre el 59% al 62% de la energía eléctrica en potencia directa para sus ruedas, comparado con una proporción entre 17% al 21% en el caso del automóvil a gasolina”, informó el licenciado Pablo Azorín, jefe de seguridad y medio ambiente de FIA Región IV.

En relación a la practicidad del sistema ecológico, estos vehículos en general no requieren mantenimiento, a diferencia de los tradicionales que necesitan cambios de aceite y verificaciones periódicas. Asimismo, cuentan con un motor silencioso alcanzando una aceleración significativa en poco tiempo. Azorín definió cuáles son los retos de los nuevos autos del mercado: “El inmediato desafío es afianzar la infraestructura de recarga, mejorar la autonomía y reducir el peso de las baterías contemplando una red vial acorde”, agregó y explicó que la carga doméstica de estos modelos demanda, en promedio, entre cuatro y ocho horas.

“El transporte es el sector con mayor crecimiento de emisiones de CO₂ en Latinoamérica y éstas aumentarán significativamente a menos que se acelere la transformación tecnológica y se pongan en marcha políticas innovadoras”, sostuvo por su parte Agustín Matteri, especialista legal en la Coordinación Regional de Cambio Climático de ONU Medio Ambiente, quien además explicó cuál es la propuesta para activar la transición a la movilidad eléctrica a un ritmo mayor: “Se deberían eliminar barreras en el mercado y generar condiciones habilitantes en materia de infraestructura, promoviendo, a su vez, un adecuado diseño de incentivos, políticas y mecanismos financieros para su aplicación específica en la región”.

Fuente: www.infobae.com

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