Neuquén: Los caranchos se llenan de plata con el dolor ajeno

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Una red de abogados se aprovecha de víctimas de accidentes viales.

Los abogados caranchos neuquinos tienen montadas diversas organizaciones que cuentan con enfermeros, camilleros y policías que hacen las veces de dateros. Además, tienen acuerdos con médicos que diagnostican a pedido y testigos truchos. La habilidad de estos letrados inescrupulosos, que lucran con el dolor ajeno, está en sacarles abultados montos de dinero a las aseguradoras y estafar en su buena fe a las víctimas para cobrar así sus indemnizaciones.

Un buen dato para entrar

Estos abogados tienen todo el sistema muy bien aceitado y saben dónde y cómo conseguir los casos, principalmente accidentes de tránsito y laborales.

“Tienen adornados a varios policías, principalmente en la Dirección de Tránsito, que son los que manejan los datos de los accidentes y de las víctimas y se los pasan a los caranchos. Si agarran el caso, reciben un dinero a cambio”, relató bajo reserva un hombre que trabajó para un reconocido abogado neuquino que está en el rubro.

Además de pescar datos a partir de la Policía, también necesitan la información que manejan los hospitales, de ahí que paguen a enfermeros y camilleros, que son los que más accidentados ven por día.

“Los caranchos te contactan para que les pases datos y cuando ellos logran hacerle firmar el caso a la víctima, te pagan entre mil y dos mil pesos, y cuando arreglan con la aseguradora y les pagan te dan un porcentaje. Pero tenés que tener cuidado porque son muy cagadores. Yo los he tenido que perseguir para que me paguen. Con la plata que levanté con los caranchos me pude comprar un auto”, reveló un enfermero de un hospital público de la ciudad a LM Neuquén.

A la caza de las víctimas

Con los datos que reciben, los caranchos se ponen en contacto con las personas accidentadas o sus familiares. No les importan ni el dolor, ni las lágrimas ni lo traumático de la situación. Estos abogados tienen una facilidad de palabras impresionante para inmiscuirse en esos escenarios y convencer a las personas de los beneficios de iniciar una demanda. Lo más importante para estos abogados es que sus futuros clientes les firmen un poder absoluto, lo que permite que ellos demanden y hasta cobren el arreglo o el juicio.

“A la persona le prometen un dinero, que es menos de la mitad de lo que se termina levantando el abogado. A veces directamente le compran el caso. Le pagan una suma de dinero y ellos avanzan con un poder absoluto contra la aseguradora”, reveló el hombre que trabajó para un conocido carancho local.

La maniobra que realizan consiste en demandar a la aseguradora por la vía civil y, de necesitar algún tipo de peritaje accidentológico, arman una demanda penal, lo que obliga a acelerar el trámite judicial.

Para presentar la demanda introducen testigos truchos que haber visto algo que nuca vieron y que trabajan con ellos. Además, hacen estudios médicos con galenos arreglados que certifican las lesiones y la afectación laboral del herido, que suele ser exagerada.

“La trampa está en pedir un monto desproporcionado porque obliga a que la aseguradora haga un resguardo del dinero solicitado, y como esto perjudica a la compañía, se busca llegar a un arreglo que siempre termina siendo favorable a los caranchos”, contó un asesor comercial de una reconocida aseguradora nacional con base en la región.

Tanto para las aseguradoras como para la propia Justicia, los caranchos son delincuentes con título universitario.

“Son todos abogados conocidos, pero todavía no se les puede iniciar una causa por estafa porque no dejan ningún cabo suelto y es difícil atraparlos”, resumió una fuente judicial a este medio.

“$2000 pagan por dato a enfermeros y camilleros”

Los caranchos pagan cuando logran contactar a la víctima y agarrar el caso. Los policías dateros reciben un monto similar.

“10% es lo que destinan para arreglar un caso”

Del total que reciben de la aseguradora, los caranchos prevén ese porcentaje para arreglar testigos, médicos, policías y enfermeros.

“Piden montos desmesurados porque tienen que adornar mucha gente en el camino”. Asesor comercial de una aseguradora

“Son unos delincuentes, pero como son abogados tienen todo muy bien armado y es difícil atraparlos”. Fuente judicial

“Cagan a mucha gente humilde, a los que les dan dos mangos mientras ellos se llevan fortunas”. Ex trabajador de un “carancho”

Enfermeros y camilleros hacen changas pasando datos

“Los camilleros y enfermeros somos los ideales para conseguir datos de las personas accidentadas. Imaginate que llegan con alguna lesión y nosotros lo tenemos que trasladar hasta radiología, quirófano o la habitación. La persona está muy sensible y hasta casi te diría asustada porque no sabe todavía bien qué tiene y ahí uno le saca un par de datos con una práctica sumamente sencilla”, contó un enfermero del sistema público de salud que trabaja en uno de los hospitales de la capital neuquina, y reprodujo un corto diálogo que ensayan con los accidentados.

-Hola, ¿cómo le va, usted es…?

-Juan Pérez (a modo de ejemplo).

-¿Y dónde vive?

-En el barrio tal…

-¿Querés llamar a alguien? (Ahí saca el celular y se lo presta a la víctima).

“De esta forma conseguís los datos básicos que después le pasamos al carancho. Además, a los familiares que están en la sala de espera te les acercás y para ellos es un alivio que les brindes información de su pariente. Y ahí, les encajás una tarjetita del carancho y les decís que es por las dudas que necesiten un abogado”, detalló el enfermero.

“Pero no creas que es todo fácil, porque los caranchos nos cagan hasta a nosotros y a veces los tenés que andar persiguiendo para que te paguen”, concluyó el enfermero del hospital público.

“Nos matan con las demandas”

Ariel trabaja en una reconocida aseguradora de la región y confió: “Los caranchos nos matan con las demandas”, y de inmediato relató un caso que tuvieron para demostrar el redituable negocio que generan estos abogados.

“Tuvimos el caso de una señora que quiso cobrar 3800 pesos en gastos médicos por un accidente que había sufrido. La aseguradora le dio muchas vueltas y cayó un carancho con un poder que nos demandó por 300 mil pesos”, contó el asesor a LM Neuquén.

“Imaginate que de inmediato nos mandaron a hablar con la mujer, que no estaba ni enterada de lo que había pedido el abogado. Le ofrecimos pagar 20 mil pesos y firmamos todo. De hecho, le depositamos el dinero y la acompañamos a cobrarlo para que se quedara tranquila”, detalló Ariel.

El asesor aclaró: “Si no lográbamos convencer a la mujer, la aseguradora, mediante un arreglo con el carancho, habría terminado pagando un piso de 150 mil pesos y la señora habría recibido unos 5 mil pesos, que es lo que le había prometido el abogado”, concluyó su relato el hombre.

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Fuente: www.lmneuquen.com

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